• Rodilla y running: una relación delicada

    Rodilla y running: una relación delicada

    La rodilla es una de las grandes sufridoras de la pasión por el running. En este post previo a la Maratón Atlántica Coruña 42 analizaremos cómo prevenir o tratar las lesiones conocidas como ‘rodilla del corredor’ y ‘rodilla del saltador’.

    El síndrome de la cintilla iliotibial, también conocida como ‘rodilla del corredor’ consiste en el rozamiento continuado de la banda iliotibial sobre el epicóndilo lateral femoral producido por la flexión y extensión repetida de la rodilla durante la carrera. La ‘rodilla del corredor’ provoca inflamación de la zona y dolor, y en ocasiones puede llegar a provocar inmovilidad por el fuerte dolor.

    Para evitar las causas de esta lesión, principalmente la sobrecarga continuada del piramidal y glúteo mayor, acompañada de mucha tensión en el tensor de la fascia lata, lo mejor es estirar adecuadamente. En este caso, tanto para prevenir como para recuperarse, hay que realizar estiramientos del glúteo mayor, tensor de la fascia lata y piramidal, junto con ejercicios para fortalecer el isquiotibiales.

    Hablemos ahora de la ‘rodilla del saltador’. El tendón rotuliano o patelar es uno de los más potentes del cuerpo humano, tiene unos 4 ó 5 centímetros de largo, por algo menos de 3 de ancho y aproximadamente uno de grosor. Forma parte del aparato extensor de la rodilla y es fundamental para mantenernos de pie frente a la gravedad, caminar, correr y saltar.

    En deportes que incluyen gran componente de carrera y salto son frecuentes las lesiones por sobreuso del tendón, las tendinopatías, que habitualmente se hacen crónicas.

    La localización más típica de esta lesión es la zona proximal del tendón, en su zona de inserción en la rótula, y recibe el nombre de ‘rodilla del saltador’. Es muy frecuente en el running y en deportes como voleibol, baloncesto, tenis, etc.

    El diagnóstico es fácil, con dolor a la palpación, engrosamiento fusiforme del tendón, o presencia de nódulos. Los periodos de descanso hacen mejorar los síntomas pero cada vez que se vuelve a una actividad normal, reaparecen los mismos e incluso se agravan.

    En fases agudas el tratamiento debe basarse en medidas conservadoras de frío, elevación, compresión y reposo o modificación de la actividad. Los síntomas son menores o inexistentes en bicicleta, piscina o elíptica, según el caso. El tratamiento de fisioterapia  ha demostrado su utilidad en recuperar un tendón con este problema usando diferentes técnicas.

    Sergio Rivera Pena

    Unidad de Fisioterapia Traumatológica

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